Nuestra ha sido siempre la resistencia
[FOTO: Feministas Aragón por Nicaragua]

Nuestra ha sido siempre la resistencia

(Artículo escrito por las compañeras del colectivo Feministas Aragón por Nicaragua, publicado en el boletín ‘Colectividad’ número 15 en marzo de 2025).

Corren tiempos dolorosos donde el capital global pretende acostumbrarnos al genocidio, el despojo y la violencia. Desde hace años vemos cómo los gobiernos autoritarios y dictaduras intentan apagar el grito de la población con el uso de la fuerza desmedida. Conocemos bien el olor de los gases lacrimógenos y el dolor de los muertos, somos feministas nicaragüenses y llevamos años denunciando crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen de Daniel Ortega.

(Foto publicada en Arainfo)

Es importante reconocer que los dictadores no lo han tenido fácil. Se han visto de frente con pueblos que resisten, y por eso, cual macho violento responden con balas y cárcel. En Chile, Colombia, Nicaragua y ahora en Argentina, la población no se ha resignado al desmantelamiento de los mínimos derechos conseguidos. Sin embargo, es evidente que los mecanismos creados por las democracias liberales han fallado y estamos viviendo una oleada conservadora que amenaza la vida.

Los fascistas lo han entendido bien. Saben que el capitalismo está sostenido por esa alianza con el sistema colonialista y patriarcal, por eso y no por casualidad, tienen unos programas políticos que incluyen la negación de los derechos de las personas trans, la ilegalización o barreras al derecho al aborto, mortíferas políticas de fronteras, el retroceso en los derechos laborales, el extractivismo y desmantelamiento del estado de bienestar. Este sistema depredador está sostenido por la explotación de la mayoría para el privilegio de unos pocos, por eso nos quieren sin papeles, sin voz, sin red y sin casas. Bukele, Ortega y Abascal se parecen más de lo que se atreverán a reconocer.

Las feministas negras, antirracistas e indígenas han reflexionado mucho sobre esta fusión de sistemas de opresión, precisamente porque son nuestras vidas las que están atravesadas por esta violencia. Desde hace mucho tiempo, las feministas de los márgenes intentamos construir otros marcos de pensamiento y de acción feminista, que construya puentes con otras y redes de solidaridad fuertes.

(Foto: Feministas Aragón por Nicaragua)

Es urgente entender que para construir alianzas sólidas entre movimientos, es necesario conocernos y reconocernos, revisar nuestros privilegios y violencias que nos atraviesan, precisamente porque apostamos por el cuestionamiento profundo de este sistema. La empatía debe ser una de nuestras principales herramientas para escucharnos. Humanizar a las otras.

Existen acciones hermosas de colectivos reorganizándose y respondiendo a las violencias del sistema. Estamos acompañando y arropando a las exiliadas que llegan a España de Nicaragua, El Salvador y Argentina. Madres que buscan a sus hijos desaparecidos en México y denuncian la complicidad entre las fuerzas armadas, el Estado y el narco. Periodistas independientes que siguen publicando las violaciones que ocurren en El Salvador y Nicaragua, incluso desde el exilio.

Redes de aborto clandestino en toda Latinoamérica que acompañan a mujeres condenadas por las legislaciones anti derechos. Y ahora, con las leyes restrictivas en EEUU, son las feministas mexicanas las que están acompañando abortos desde la frontera para las más pobres y migradas en territorio gringo. Y aquí, en el Estado español, el movimiento #RegularizaciónYa ha sido un buen ejemplo de la capacidad organizativa y la fuerza que tenemos.

Nos asusta, nos duele y nos enrabia el genocidio en Palestina, las redadas masivas de Trump y las campañas racistas de Vox, pero no lo harán con nuestro silencio ni con nuestra pasividad. En muchos rincones del mundo seguimos resistiendo, pensando y acuerpándonos. Aquí seguimos, juntándonos en asambleas en nuestros barrios, denunciando que los 6 de Zaragoza siguen encarcelados por la ley mordaza, okupando espacios, denunciando la violencia machista y organizando las fiestas del barrio, porque nuestra ha sido siempre la alegría.

Son tiempos difíciles sí, pero nunca lo hemos tenido fácil. Es urgente seguir construyendo ese movimiento feminista, antirracista y anticapitalista fuerte, diverso y plural que expanda los límites de lo posible. No paramos, porque nos jugamos la vida en ello.

Feministas Aragón por Nicaragua