Relato de una jornada de lucha anti patriarcal y de auto organización comunitaria.
El sábado 21 y el domingo 22 de marzo se llevó a cabo la 1ª Escuela de Formación feminista y comunitaria organizada por Apoyo Mutuo Aragón en los locales de CGT Aragón, a quienes agradecemos la total disposición para el uso de sus instalaciones.

El sábado arrancamos con la jornada de despatriarcalización. Nuestro objetivo era analizar la cultura organizativa clásica e imperante y, de una forma colaborativa, diseñar estrategias para que en nuestras organizaciones se fomente el reconocimiento de la diferencia, la participación de las mujeres y los colectivos excluidos, subvirtiendo la lógica patriarcal que a menudo opera en las organizaciones políticas y asociativas.
Comenzamos prontito, con un desayuno común mientras esperábamos a las compañeras llegadas desde Teruel, Calatayud, Cinco Villas, Zaragoza y Cataluña. En total 24 participantes, 17 mujeres y 7 hombres, en una jornada dinamizada por las compañeras de Atallier de Ideas.
Para ponernos en contexto e ir entrando en el tema, comenzamos con una breve introducción señalando lo que se denomina ciudadanía política, que es el derecho a elegir representantes por medio del voto y el derecho a poder representar a los demás. La historia de la ciudadanía política nos permite entender que estos derechos han estado detentados en exclusividad por las clases influyentes y aunque fue universalizada en el breve periodo de la 2ª República, no volveríamos a poder ejercerlos hasta 1978 con la llegada del actual sistema democrático.

Esta universalización se estableció sobre privilegios que todavía hoy podemos detectar y corregir. Por eso, la representación política arrastra “pecados capitales” como el patriarcado, el colonialismo/racismo, el clasismo y el capacitismo. Barreras de facto que impiden una representación política igualitaria y libre. De forma que, ese universalismo político formal, no es real, porque para poder ejercerlo en espacios políticos hay que vencer una serie de opresiones más o menos sutiles y acumulativas. Es necesario construir herramientas políticas donde la participación, el debate y la lucha estén al alcance de todo el mundo.
Seguidamente analizamos factores que construyen la cultura organizativa señalando varios de ellos como sistemas donde pueden prevalecer privilegios si no son conscientes, analizados y corregidos como, por ejemplo, la subjetividad militante, la organización interna del movimiento, la participación y las formas en que se desarrolla el debate en la asamblea.
A partir de ahí hicimos un mapeo de privilegios para ver cómo nos situábamos en el espacio político y continuamos a través de dinámicas grupales en grupos no mixtos y mixtos, trabajando en 4 ejes: Tomas de decisión, Espacios participativos, Comunicación Interna y Otras esferas, primero para realizar diagnósticos y luego para recoger propuestas viables y realistas.

Tras una comida solidaria que nos preparó la Asociación Gambaru continuamos por la tarde haciendo un recopilatorio de aquellas propuestas que se habían elaborado colectivamente resumiéndolas en 15. Conclusiones que próximamente haremos públicas.
Durante la comida nos enteramos del horroroso asesinato machista de Silvia, vecina de las Fuentes. Entre todas y todos decidimos que, al terminar la formación, acompañaríamos a las vecinas y vecinos en el rechazo frontal y la denuncia de este feminicidio, de esta lacra social. En la emotiva concentración se manifestó todo un barrio y se facilitó el espacio para que personas cercanas a Silvia pudieran expresarse. Al finalizar, fuimos en manifestación espontánea hasta la peluquería que había abierto hace nada.

Con la emoción y el dolor compartido a flor de piel, regresamos al local para finalizar la programación del primer día con el acto cultural abierto, un concierto de Ixeya, cincovillesas de Santa Engracia (Tauste), y Cris Sangrós, vecina de Zaragoza.
Impregnadas por lo vivido, cantantes y público pudimos soltar lastre y en comunidad, sanar dolores y alimentar nuestras almas. Ixeya suenan fantástico. Sus dulces poemas y canciones arraigadas en lo rural y el territorio que habitan nos cautivaron desde el principio.

Cris le puso mucho corazón, no se olvidó de Silvia ni de la necesidad de organizarse desde el antifascismo. De su voz, escuchamos varios clásicos de Silvio Rodríguez e Ismael Serrano entre otros. Poco antes de finalizar las tres cantaron juntas de manera hermosa “Canción sin miedo” de Vivir Quintana.
“Gallo rojo” de Chicho Sánchez Ferlosio y el himno aragonés “Canto a la Libertad” de Labordeta, entonados a coro entre todas, pusieron fin a una emotiva jornada de aprendizaje, convivencia, lucha y resistencia.

En la sesión del domingo, titulada “Abrir, enraizar y construir organización en el territorio”, trabajamos durante la mañana en pequeños grupos, con el objetivo de abordar una estrategia de implantación territorial para nuestros movimientos sociales.
Dinamizada por dos compañeros con experiencia en la Acción Comunitaria, la sesión comenzó reflexionando sobre nuestras fortalezas y debilidades como movimientos, poniendo en común qué nos frena para crecer y llegar a más personas en las comunidades en las que estamos presentes, así como qué podemos hacer para romper esas inercias.

A continuación, en la segunda parte de la mañana avanzamos con una dinámica para demostrar que todo movimiento social necesita aterrizar sus ideas en algo concreto que la mayoría de las personas del territorio asuman como propio. El objetivo de esta tarea grupal implicaba crear un lenguaje común. De esta forma, compartíamos cuál es nuestro posicionamiento ideológico y el de las organizaciones en las que participamos.
En un tercer paso, las personas dinamizadoras presentaron el cambio de paradigma metodológico que se propone desde la organización comunitaria y sindical. Esta metodología propone cambiar el foco de la movilización y la baja participación actual por la organización y la alta participación. Así, frente a las actuales convocatorias de “activistas habituales” para que asistamos a eventos, en la Escuela de Formación propusimos planificar nuestras actuaciones para involucrar de forma estable a un número creciente de personas, que antes de esto no participaban.

Tomando como referencia a organizadoras como Jane McAlevey, comparamos y contrastamos en varias dinámicas estos dos enfoques distintos del cambio social: el enfoque movilizador, todavía dominante, y el enfoque organizativo, hoy infrautilizado.
Como ejemplo de este cambio, la formación sobre enfoque comunitario acabó con un trabajo individual y grupal para reflexionar sobre nuestras Estrategias de Implantación territorial y sobre los cambios que podemos hacer para que estas estrategias nos permitan crecer.
El objetivo final de este cuarto apartado de la formación matinal fue contribuir a un documento común, que sirva como guía para establecer relaciones en el territorio. Junto al documento sobre la despatriarcalización de nuestras organizaciones, las y los participantes tendrán como resultado de la Escuela de Formación un cuaderno con propuestas, que Apoyo Mutuo Aragón presentará esta primavera.

Solamente nos queda agradecer a todas las personas que han participado en estas jornadas su implicación y compromiso, el buen ambiente creado para con todas y su generosidad militante que han servido, con toda seguridad, para entramar y tejer los lazos necesarios que necesitamos para seguir siendo semillas.
